[Crónica] KLACK: La banda que se ganó el repudio de Japón

2026-03-14 / @j__guajardo

[Crónica] KLACK: La banda que se ganó el repudio de Japón

El 26 de diciembre de 2004, en el Tokyo Bay NK Hall de la ciudad de Urayasu, se celebró una de las ediciones más esperadas del festival Beauti-fool's Fest, organizado por la revista FOOL'S MATE y patrocinado por TBS. Lo que prometía ser una jornada de celebración del visual kei con bandas como Plastic Tree, Mucc, Kagrra, o Gazette, se convirtió en uno de los episodios más oscuros y controvertidos de la escena. El responsable: una banda llamada KLACK, que aquella noche logró algo que ningún grupo de su generación había conseguido: ser noticia en medios de todo el mundo por las razones equivocadas.

La banda que buscaba el choque

KLACK se formó en 2003 y comenzó sus actividades oficiales en 2004. Su propuesta era inusual dentro del visual kei: una banda con fuertes influencias punk que hacía de la provocación su estandarte. Su nombre comenzó a circular en los círculos underground por sus formas cuando menos cuestionables: desde viajar a Corea del Norte para rodar un videoclip hasta utilizar imágenes del secuestro de tres japoneses en Irak para el arte de sus primeros lanzamientos.

Su primer sencillo, INTIFADA 2004, llegó a alcanzar el número 1 en la lista de indies de la cadena Shinseido, superando incluso a lanzamientos simultáneos de Gazette. Pero el éxito comercial no borraba el malestar que generaban en la comunidad. En los foros de la época, muchos aficionados expresaban su incomodidad con el hecho de que la banda se presentara en vivo.

La noche del 26 de diciembre

El festival Beauti-fool's Fest 04 reunió a unos 4.500 asistentes. Doce bandas se sucedieron en el escenario. Y entonces llegó el turno de KLACK.

Durante su actuación, en la gran pantalla trasera del escenario comenzaron a proyectarse imágenes. No era la habitual estética visual kei de fantasía oscura o estilizada provocación. Era el vídeo del asesinato de Shosei Koda, un joven japonés que había sido secuestrado y decapitado por grupos insurgentes en Irak apenas dos meses antes, en octubre de 2004. La grabación, que había circulado por internet, mostraba el momento en que le cortaban el cuello.

El impacto en la sala fue inmediato. Según testimonios recogidos en blogs de la época, la gente que estaba prestando atención a la música quizá no se dio cuenta, pero quienes vieron aquellas imágenes no podían imaginar que un vídeo de un asesinato fuera a proyectarse en la gran pantalla de un festival de rock.

La tormenta mediática

La reacción no se hizo esperar. TBS, como coorganizador, emitió una disculpa pública declarando que el acto era imperdonable desde el punto de vista humanitario y expresando sus más profundas disculpas a la familia de Shosei Koda. La revista FOOL'S MATE también publicó una disculpa formal en su web.

La noticia trascendió las fronteras de Japón. Medios como The Washington Times en Estados Unidos y Blabbermouth.net, especializado en rock y metal, se hicieron eco del escándalo. La imagen del visual kei, ya de por sí un género frecuentemente incomprendido, quedó manchada por la asociación con la insensibilidad más absoluta.

La respuesta de KLACK no hizo sino empeorar las cosas. En su página web oficial, alguien que decía hablar en nombre de la banda dijo que lo hicieron para animar el ambiente. Estas declaraciones provocaron que la indignación se convirtiera en furia. La web de la banda fue víctima de ataques informáticos y permaneció inactiva durante meses.

Silencio y regreso

Durante un largo periodo, KLACK desapareció. Muchos dieron por terminada su historia. Sin embargo, manteniendo un perfil bajo, la banda volvió a los escenarios, actuando principalmente en su territorio habitual, el Club Shinjuku

En agosto de 2005 lanzaron su primer álbum, NO FEELING PHIMOSIS, y realizaron una gira con ∀NTI FEMINISM, otra banda de punk visual. En 2008, con la incorporación de un nuevo baterista, Hayato, intentaron un relanzamiento. Los medios especializados señalaron entonces que la banda se presentaba con una imagen inusualmente moderada e inofensiva y que su sonido había evolucionado, aunque se preguntaban si el cambio de imagen y la creciente aceptación del grupo les ayudaría.

Lo que KLACK logró

La historia de KLACK es la de una banda que confundió provocación con falta de humanidad. En su corto primer año de vida, lograron algo que pocos grupos consiguen: ser rechazados por su propia escena, condenados por los medios y recordados no por su música, sino por una decisión que traspasó todos los límites éticos imaginables.

Hoy, cuando se habla de los grandes escándalos del visual kei, el nombre de KLACK aparece inevitablemente. No por su música, sino por aquella noche de diciembre en la que, delante de 4.500 personas, decidieron que el asesinato de un compatriota era el efecto especial perfecto para su espectáculo. Y el mundo, esta vez, no miró hacia otro lado.

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